A lo largo de la historia, se ha relacionado el estudio de las profesiones de salud con un alto nivel de compromiso y/o vocación por parte de los profesionales.

Y en gran parte, esto es así.

Los profesionales sanitarios nos dedicamos a los demás porque dentro de nosotros hay algo que se completa cuando invertimos nuestro tiempo, esfuerzo y conocimiento en sanar a otros.

Sin embargo, es una realidad (y se dan más casos de los que me gustaría) el hecho de que muchas personas eligen este tipo de profesiones en base al salario que van a recibir a final de mes.

Esto es un gran error.

Cualquier acción que lleve a cabo en la vida debe hacerse, bajo mi punto de vista, desde una perspectiva de amor al propio acto y a la felicidad que ello aporta por el simple hecho de hacerlo (ayudar y sanar a otras personas), y no por estar atado al resultado de la acción (dinero, fama, reconocimiento…).

Por lo tanto, tal y como habrás experimentado tú mismo en la vida, hacer las cosas por razones equivocadas, lleva siempre al fracaso (emocional, profesional, económico…).

Sin embargo, aunque muchos de los profesionales de la enfermería nos dediquemos a los demás con gran vocación, no siempre resulta sencillo.

Dedicarse a cuidar  a otras personas es uno de los trabajos más complicados y duros que existen, independientemente del nivel técnico del cuidado.

Si a esto le sumamos el estrés, las condiciones de trabajo, carga laboral y la falta de personal, volver a casa cada día con una sonrisa en la cara después de tu turno puede ser complicado.

Es por este motivo que cuidarnos a nosotros mismos (a todos los niveles) es esencial para mantener la motivación a diario, y emprender es una de las maneras más potentes que conozco para hacerlo de forma integral.

Te voy a explicar por qué.

Antes de nada tienes que saber que emprender no es sinónimo de dejar la enfermería, sino que es sólo una de las opciones.

Hay muchas formas de emprender, tantas como tipos de personas: tanto para aquel que quiere dejar su profesión y dedicarse a otra cosa completamente distinta, como para aquel que quiere seguir haciendo lo que le gusta y complementarlo con el emprendimiento.

De todo esto hablo más en profundidad aquí.

Emprender va más allá de montar un negocio como la mayoría cree. Significa tomar consciencia de las virtudes y defectos de uno mismo, trabajarse personalmente 24/7/365 y saber exactamente qué es lo que uno puede aportar a la sociedad.

Emprender significa conocer tu propósito de vida y trabajar en ello cada día para ser mejor y poder aportar tu granito de arena para que este mundo sea mejor.

Con esto quiero decir que emprender no te va a dar la felicidad que buscas, sino que es el resultado de todo lo que hagas a lo largo del camino que vas a recorrer mientras emprendes.

Si decides emprender, vas a tener que desarrollar una serie de hábitos (físicos y mentales) y habilidades que son comunes en otros emprendedores de éxito y que les permiten ser quienes son y ser felices:

1. Practicar deporte a diario

Estarás pensando: vaya consejo, dime algo que no sepa ya. Pues permíteme que te lo diga: te equivocas.

Todos sabemos (y más nosotros, como enfermeros) que hacer deporte es esencial para estar sanos, pero no siempre lo hacemos.

Sin embargo, si decides tomar el sendero del emprendimiento, no podrás vivir sin un rato de deporte al día.

La mente de un emprendedor es su principal fuente de riqueza, su mina de oro y su bien más preciado, y para cuidarla es esencial mover el esqueleto.

Si decides emprender, experimentarás en tu propia piel la necesidad imperiosa de tener la maquinaria bien engrasada cada día para que tu mente funcione correctamente.

Esto, además, ayuda a incrementar los niveles de autoestima, a sentirte mejor contigo mismo y te da un chute de energía extra cada día que refuerza tu hábito de entrenamiento.

En general sentirás que rindes más y mejor, que eres más capaz de hacer tareas físicas que antes no, y aumentará tu autoestima.

Todo beneficios.

2. Practicar Mindfulness y/o meditación

No soy un experto en este campo, pero puedo confirmar con mi experiencia personal la cantidad de beneficios que se obtienen de esta práctica.

El mindfulness puede considerarse una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación.

Tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en unos términos muy concretos, pero no necesariamente está vinculada a una religión o una doctrina determinadas.

Por lo tanto, y según la ciencia, practicar Mindfulness significa creer que eso va servir para mejorar la calidad de vida en ciertos aspectos, pero no implica creer en ideas relacionadas con el dualismo, los espíritus, los dioses, etc.

Dedicarte 15 o 20 minutos cada mañana a estar en silencio, en una postura cómoda y con el foco puesto en tu respiración, latidos y sensaciones (el aquí y el ahora) harán que consigas un estado pleno de consciencia y liberarte de pensamientos y sentimientos nocivos.

Al principio deberás practicarlo en sesiones cortas de no más de 10 minutos, e ir subiendo la duración conforme te sientas más cómodo.

Realizar sesiones largas, de más de media hora nada más comenzar, puede resultar frustrante y no te ayudará a adquirir el hábito.

A la larga, no podrás dejar de hacerlo por la cantidad de beneficios mentales que vas a experimentar.

La forma más sencilla de entenderlo no es con palabras, sino haciéndolo.

Si quieres descubrir un mundo nuevo y empezar a sentirte mejor contigo mismo, toma acción y empieza mañana.

En un tiempo notarás los resultados.

3. Llevar una alimentación sana

Otra de las claves para mantener un cuerpo y una mente sana. Si no le das el aporte adecuado y necesario a tu maquinaria, ésta no funcionará correctamente.

Es de cajón, ¿verdad? Pues aún siendo sanitarios, hay muchos que no se cuidan como es debido.

Pero, ¿qué significa llevar una alimentación sana?

No voy a entrar en qué tipo de dietas es mejor llevar: que si mediterránea, vegetarianismo, veganismo, etc.

A pesar de las recomendaciones que da la ciencia, cada uno es libre y responsable de lo que le da a su cuerpo cada día.

Puedes formarte en nutrición, en nuevas tendencias alimentarias, sobre el ayuno intermitente y millones de cosas más, pero hay algo que es común en todas ellas y que todos deberíamos tener en cuenta cada día: respetar y escuchar a nuestro cuerpo.

Sí, esto que te acabo de comentar es esencial.

Da igual si has investigado y la ciencia te dice que comer de todo es beneficioso para el cuerpo (es sólo un ejemplo ficticio, no lo tomes al pié de la letra), porque si lo haces y tienes digestiones pesadas y malestar, deberás dejarlo.

Tan simple como eso.

Infórmate, investiga y edúcate sobre cómo mantenerte en el mejor estado posible desde el punto de vista alimentario, y luego pon atención y escucha lo que te dice tu cuerpo.

4. Autoconocimiento / Trabajo personal

Otro de los pilares fundamentales para los emprendedores: sin desarrollo personal, no hay desarrollo profesional.

Podría escribirte aquí un resumen de cientos de artículos y libros que hablan sobre la importancia del autodescubrimiento, pero ese no es el propósito de este artículo.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

Mahatma Gandhi

¿Qué significa esto exactamente?

Es mucho más sencillo de explicar que de interiorizar.

¿Te has parado a pensar alguna vez por qué dos personas que viven en la misma ciudad, misma calle, mismo edificio, con trabajos parecidos (o incluso iguales) viven y ven la vida de forma tan diferentes? ¿Por qué uno es mucho más feliz que el otro si las condiciones son muy parecidas o idénticas? ¿Por qué hay personas que son felices a pesar de llevar una vida miserable y desafortunada?

No podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí lo que pasa dentro de nosotros.

El secreto radica en “las gafas” con las que vemos la vida. Esas gafas las hacemos a medida dentro de nuestra mente gracias a la percepción, aceptación y entendimiento del mundo que nos rodea.

Si quieres vivir en un mundo libre de juicios, lleno de respeto, aceptación y amor propio, trabájate a ti mismo 24/7/365 y crea tus propias gafas de la felicidad.

5. Tener claro tu propósito

Esto es fundamental, si no sabes para qué has venido a este mundo, andas por la vida totalmente perdido y sin rumbo.

Esto es algo que los emprendedores tenemos muy trabajado y muy claro.

Te has preguntado alguna vez: ¿qué puedo aportar a este mundo para que sea mejor?

Si no lo has hecho, te recomiendo que lo hagas cuanto antes, no sabes la cantidad de tiempo que estás perdiendo.

Cuéntate verdad sobre tu propósito de vida y se sincero. Hay algo que sabes hacer muy bien (mejor que los demás), que aporta valor a la sociedad y que te permite ganarte la vida.

Y no pienses que ser feliz y tener un buen trabajo son incompatibles. De hecho, se debe ser feliz y tener un trabajo que te aporte felicidad.

Si no fuera así, piénsalo, estarías entregando tu tiempo (lo más valioso que tienes y el cual no vas a recuperar jamás) a cambio de un salario en un trabajo que no te hace feliz.

Así que ya sabes, si sientes que no has venido al mundo para ser enfermero o enfermera toda la vida, piensa qué otra cosa podrías hacer para mejorar este planeta y que te hiciera feliz mientras te ganas la vida.

Esto es algo clave que trabajo en mi programa de formación de enfermeros emprendedores o enfermeros 3.0 (mentoría).

6. No perder el foco de lo realmente importante

Muchas veces andamos por la vida como “pollos sin cabeza”.

Queremos o deseamos algo y lo verbalizamos, creemos que lo vamos a conseguir, y luego todo se desvanece.

Esto no nos ocurre a los que decidimos emprender.

A través de la autoeducación y la aplicación de distintas herramientas, aprendemos a no dispersarnos de nuestros objetivos y mantener el foco.

El desarrollo de esta habilidad es esencial si quieres conseguir tus objetivos, no sólo durante tu carrera como emprendedor, sino en la vida misma.

Si logras aprender a no distraerte con cosas “urgentes” y con distracciones banales (facebook, instagram, netflix, una mosca…), conseguirás lo que te propongas tarde o temprano.

El secreto es no parar nunca. Piensa que hasta el camino más largo empieza con el primer paso, después con el segundo, y así sucesivamente.

Si cada día haces algo que te acerque más hacia tus objetivos, no hay otra opción posible sino la de conseguir los resultados que esperas, ¡es lógica pura!

7. Dar las gracias

Esto es esencial, y forma parte de “las gafas” (de las que he hablado más arriba) con las que ves la vida.

Estarás pensando: Ya Nelson, pero yo doy las gracias cada vez que alguien tiene un gesto conmigo.

Eso es genial, te animo a que sigas haciéndolo y no lo dejes. Pero no me refiero a eso exactamente.

Cuando los emprendedores damos las gracias, nos referimos a hacer un ejercicio de humildad (relacionado con el trabajo personal y el autoconocimiento) en el que agradecemos absolutamente todo lo que nos ocurre. Tanto bueno, como no tan bueno.

Simplemente agradecemos lo que la vida nos da (en forma de mensaje, agradecimiento, un regalo, un gesto de una persona hacia nosotros) y aceptamos que lo que nos pasa (lo que no es tan bueno) es simplemente una experiencia que la vida nos pone por delante para que aprendamos algo.

Por lo tanto, no hay más remedio que agradecérselo a la vida.

Dar las gracias te hace estar en paz contigo mismo y con la vida, y es aprender a aceptarla tal y como es.

Si das las gracias por las cosas buenas que te ocurren y por las que la vida te enseña, ¿dónde queda el hueco para las “cosas malas”?

Te propongo un ejercicio:

Antes de irte a la cama, o por la mañana cuando te levantes, escribe en una libreta y agradece todo lo que te ha ocurrido durante ese día o el día anterior.

Haz eso todos los días, y notarás los cambios en tu forma de pensar y de ver la vida en poco tiempo.

8. Aprender habilidades nuevas

Es una de las características propias de los emprendedores que facilitan el mantenimiento de nuestra maquinaria mental.

Educarse continuamente es esencial, al igual que lo es aprender cosas nuevas cada cierto tiempo.

Todos nos encontramos cómodos con aquello que se nos da bien hacer pero, ¿dónde está la gracias entonces?

Proponerse nuevos retos que nos hagan salir de nuestra zona de confort hace que desarrollemos habilidades nuevas y nuestro cerebro no “baje de vueltas”.

Estas habilidades nos harán personas más completas, además de que muchas de ellas las podremos aprovechar para nuestros propios proyectos.

Aprende a hacer un deporte nuevo cada cierto tiempo, a construir una caseta para tu perro, a pilotar aviones, dibujar, surfear… No sé, aprende algo, lo que sea, pero hazlo.

Tu cerebro te lo agradecerá.

9. Trabajar el networking

Los mayores expertos del mundo en felicidad han establecido que, sin duda alguna, tener unas relaciones sociales sanas es crucial para ser feliz.

El ser humano es, por naturaleza, un ser social y que vive en comunidad.

Cuanto mejores, y de mayor calidad, sean las relaciones sociales que establezcas, más sencillo resultará que te sientas feliz.

Además, el networking (algo así como «trabajo o creación de redes») es algo esencial no sólo para la felicidad del emprendedor, sino para sus propios proyectos.

Entablar relaciones sanas con personas que apoyan tus iniciativas resultará vital para que tengas éxito.

Si decides aventurarte en el emprendimiento, aprenderás rápidamente que los emprendedores nos impulsamos mutuamente.

Ya lo decía un proverbio africano:

“Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”.

10. Educarte continuamente

Como te he comentado anteriormente, la mente de un emprendedor es su fuente de riqueza.

Para mantenerla bien engrasada y en funcionamiento, los emprendedores se forman continuamente, ya sea leyendo, yendo a seminarios, cursos, etc.

Además, no sólo dedican un espacio de su tiempo a cultivarse expresamente (como puede ser leer antes de dormir), sino que se rodean y se bombardean con información útil a diario para mejorar sus conocimientos y su manera de pensar.

Piensa cuando un ejército quiere conquistar una ciudad: la rodea y la “sitia”, para que así no le quede más remedio a la ciudad que rendirse.

Eso es justamente lo que hacen los emprendedores: rodear sus vidas con información útil y nueva.

Ven un vídeo, escuchan un podcast o un audiolibro mientras cocinan, limpian o andan por la calle. Todo vale con tal de educarse en cualquier momento.

Si haces esto, poco a poco experimentarás los beneficios del cambio de pensamiento y de la cantidad de horas y conocimientos aprovechados en ratos muertos.

Escuchar un podcast o ver un vídeo de 45 minutos al día mientras haces alguna otra actividad, suponen 252 horas al año de información que te llevas sin esforzarte, equivalente a un experto universitario o medio máster.

Interesante, ¿verdad?

11. Tomar acción en cuanto tomes decisiones y sé constante

Sellar con una acción tan pronto como puedas cualquier decisión que tomes en tu vida, te hará dar el primer paso hacia el objetivo que te has propuesto alcanzar.

Es sencillo, los emprendedores no perdemos el tiempo. En cuanto tenemos que tomar una decisión, sea la que sea, lo hacemos cuanto antes.

Si la decisión es una negativa, nos olvidamos de ello y seguimos nuestro camino.

Por el contrario, si decidimos afrontar un nuevo reto, lo hacemos cuanto antes.

Ten en cuenta que si tomas una decisión y no te pones manos a la obra, estás postergando y procrastinando, algo que te drenará energía que podrías utilizar para algo de provecho.

Pero esto no es todo, una vez tomes acción, mantenla de forma constante y haz algo todos los días que te acerque a tus objetivos.

La mayoría de las personas tardan mucho tiempo en decidir algo y, aún más, tomar acción. Es por ello que luego no son capaces de mantenerse firmes a la larga.

¿Te suena eso de: el lunes empiezo?

Cambia el chip. El momento de empezar es AHORA.

En definitiva, emprender no es un camino de rosas, y si decides tirar por aquí, lo experimentarás tú mismo.

Sin embargo, la cantidad de beneficios que te va a aportar son innumerables. Yo sólo te he desglosado algunos de ellos, los que para mí son más importantes.

Si eres de los que lo tienen claro, y quieres tomar acción YA, yo te puedo ayudar a conseguirlo.

Ya sabes, si quieres ser más feliz y comportarte como un emprendedor:

  • Practica deporte a diario.
  • Cuida tu alimentación.
  • Medita.
  • Conócete a ti mismo.
  • Ten claro cuál es tu propósito.
  • Sé agradecido.
  • No pierdas el foco de lo importante.
  • Aprende nuevas habilidades cada cierto tiempo.
  • Establece nuevas relaciones sociales.
  • Aprende y edúcate continuamente.
  • Acciona cuanto antes.

¡A ser feliz!

Espero que te haya gustado. Si es así, me gustaría que me dejaras un comentario aquí abajo.

Comparte este artículo en tus redes sociales para que otros, al igual que has hecho tú, puedan beneficiarse de este conocimiento.

1 abrazo,

Nelson H.

Fotografía original: Pexels

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